Bruxismo

El bruxismo y la salud bucodental van de la mano

El bruxismo es el hábito involuntario, y a menudo inconsciente, de rechinar los dientes (frotándose de atrás hacia delante, uno sobre otro) o de apretarlos fuertemente (los dientes superiores y los inferiores), pudiendo llegar a provocar destrucción dental.

Puede aparecer a cualquier edad, aunque suele ser más común en la edad adulta, y su incidencia varía entre un 5-27 por ciento en la población general.

Las personas pueden apretar y rechinar los dientes sin ser conscientes de ello, tanto durante la actividad diurna como en la nocturna (causando frecuentemente ruidos que pueden molestar a la pareja). Aunque es un trastorno frecuente y muy común, solo en algunos casos causa verdaderos problemas.

La mayor parte de los afectados no perciben los síntomas (ocurre de forma inconsciente durante la fase de sueño nocturno). La sintomatología más evidente se encuentra, sobre todo, cuando el estrés diario supera un punto límite y origina síntomas manifiestos.

El estrés parte del culpable

El hecho de que el bruxismo cause problemas puede depender de varios factores:

  • El grado de estrés
  • Cuanto tiempo y con qué fuerza se aprietan y rechinan los dientes
  • Si hay maloclusión
  • La capacidad de relajarse
  • Los hábitos al dormir

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Aunque hay una causa única, el bruxismo suele aparecer frecuentemente asociado al estrés emocional diario (se procesa durante el sueño). También se apuntan como otras causas, la ansiedad, el resentimiento, la ira, frustración, el exceso de competitividad y, en algunas ocasiones, se debe a una mala oclusión dentaria e interferencia oclusal.

Posibles soluciones

Los objetivos del tratamiento son reducir el dolor, prevenir el daño dental permanente y disminuir el rechinamiento de los dientes. Las mandíbulas deben de estar en una situación relajada, sin contacto entre ellas (solo para masticación).

Las medidas odontológicas son limitadas y solo pueden controlar los síntomas y prevenir los daños, pero no combaten la causa de los mismos. Son muchas las opciones de tratamiento disponibles actualmente para tratar el bruxismo, y van desde las sencillas férulas de descarga hasta la cirugía, pasando incluso por el abordaje psicológico.

Trataremos cada una de ellas un poco en profundidad en la siguiente entrada relacionada con el bruxismo.

Fuente – SEPA

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