Dentición temporal

Verdades y mitos de la dentición temporal

 

Os traemos otro artículo escrito esta vez por la Dra. Florencia Herran de Vera, odontopediatra de nuestra clínica, y relacionado con la dentición temporal, que sin toda duda será de una gran ayuda para los padres.

Para aquellos que desconozcáis lo que significa la dentición temporal, es la que se conoce popularmente como dientes de leche.

Los primeros en erupcionar son los incisivos inferiores, alrededor de los seis meses, aunque no es raro que erupcionen antes o después de esta fecha. Hay niños que a los 4 meses ya tienen dientes, y otros que a los 8, 9  o 10 meses no tienen ninguno.

Al cumplir el año suelen erupcionar los primeros molares, y al cumplir los dos años aproximadamente ya se completa la dentición temporal con la erupción de los segundos molares.

A continuación vamos a desvelar algunos datos que todo padre debería saber:

  • Los dientes de leche si pueden desarrollar caries, y si esto sucede hay que empastarlos, ya que de lo contrario, la caries va haciéndose cada vez más grande, pudiendo llegar al nervio. Esto puede producir dolor e incluso infectarse de tal manera que sea necesario extraer la pieza dentaria.
  • Los dientes de leche si tienen nervio. De hecho, la cámara pulpar de estos dientes es más grande que la de los dientes permanentes, y por ello, no es raro que en los niños la caries alcance rápidamente el nervio, siendo por tanto necesario hacer una pulpotomía, es decir, una endodoncia adaptada a los dientes temporales.
  • Por todo esto, es importantísima la higiene bucal en los niños desde que hace erupción el primer diente y con más razón cuando aparecen los molares, pues estos deben aguantar muchos años, hasta que son reemplazados por los definitivos, entre los 9 o 10 años, e incluso hay niños que a los 13 o 14 años siguen con el recambio.
  • Los dientes temporales si tienen raíz, aunque la mayoría piense lo contrario, pues cuando a nuestros hijos se le caen los dientes, la raíz ya ha sido reabsorbida por el germen del diente definitivo, en su camino al exterior.

En conclusión, es importante que acostumbremos a nuestros hijos a cepillarse los dientes y a visitar al dentista periódicamente para una revisión. De esta manera evitamos que en el primer contacto se deban realizar tratamientos invasivos, tales como anestesia, extracciones, pulpotomías, etc.

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